
Mucha gente tiene dos caras.
Es evidente que nos comportamos de manera diferente en diferentes situaciones, pero hay personas que proyectan una imagen exterior que nada tiene que ver con lo que realmente son.
Se instalan en convencionalismos, en opiniones autoritarias y esconden sus inseguridades anteponiendose ante los demás.
Todos guardamos parte de nosotros mismos en un lugar muy recóndito de nuestra alma, o reservamos parte de nosotros mismos sólo para mostrarlo ante determinadas personas, pero hay otras personas, qué tristeza que sean muchas, que impregnan de maldad y de pasotismo, de irrespeto a los demás su vida, sus actos y sus cotilleos.
¡Qué triste!
No sé cómo deben de sentirse esas personas si se paran a pensar cuánta falsedad hay en su vida.
Puede que esté haciendo este comentario crítico porque me mueva un poco la envidia. Una envidia por querer ser un poco, un poco nada más, como ellas. Ser capaz de obviar la empatía y aumentar la diplomacia pasota.
Hay personas que sólo viven para sí.
Dicen que "dime de qué presumes y te diré de qué careces".
¿Y si digo que yo no tengo una doble cara?
Puede que así se cumpla la premisa.
No me vendría nada mal.
