Son pequeñas y grandes piedras que se han acumulado, volviéndose una barrera que concibo como infranqueable.
No puedo apartar las piedras, tengo que trepar.
No se si mi escalada va a ser posible, ni siquiera se a dónde me va a llevar.
Lo que se es que no me va a llevar al otro lado, libre de piedras y con un camino libre por delante.
No, allí no me va a llevar.
Hay algunas personas que me ayudan a suavizar las piedras, pero otras que esperas que también lo hagan, no están. Están pero no están.
En fin....
